Desafíos Urgentes: Protegiendo el Presente y Futuro de las Infancias y Adolescencias.
En la actualidad, niños, niñas y adolescentes (NNyA) atraviesan un escenario complejo donde el ejercicio de sus derechos se ve amenazado por flagelos que han mutado del entorno físico al digital. Como sociedad, instituciones y familias, enfrentamos la urgencia de decodificar estas nuevas formas de maltrato y vulnerabilidad para construir entornos verdaderamente seguros.
1. El Maltrato en la Era Digital: Bullying y Grooming
El acoso escolar o bullying ha dejado de ser un fenómeno circunscripto a las paredes del aula para transformarse en ciberbullying, una forma de violencia intencional, dirigida y reiterada que se propaga a gran velocidad y no conoce límites de tiempo ni espacio. Argentina ocupa el quinto lugar mundial en casos de bullying y ciberbullying, con más de 50.000 reportes anuales. Esta exposición constante genera en las víctimas cuadros de angustia, depresión y, en casos extremos, ideación suicida.
Por otro lado, el grooming se ha consolidado como un delito informático en expansión. Se trata de la acción deliberada de un adulto para ganarse la confianza de un menor con fines de satisfacción sexual. Durante el 2024, se reportaron más de 70.000 casos en Argentina, impulsados por el uso masivo de redes sociales y videojuegos sin supervisión adulta.
2. Consumos Problemáticos: De las Sustancias a las Apuestas Digitales
El concepto de consumo problemático se ha ampliado. Ya no se limita únicamente al abuso de sustancias psicoactivas (donde se observa un aumento preocupante de drogas sintéticas y alcohol en jóvenes de 13 a 17 años), sino que incluye las "adicciones conductuales".
Hoy, la ludopatía infantil y adolescente a través de las apuestas online es una "epidemia silenciosa". Se estima que 6 de cada 10 adolescentes están expuestos a estas plataformas, a menudo ilegales, lo que acelera procesos de adicción en pocos meses debido a la vulnerabilidad cerebral en esta etapa. Estas prácticas se asocian con ansiedad, insomnio y un deterioro significativo en el rendimiento escolar.
3. El Estigma y la Falta de Proyección
La violencia no es solo física; es también simbólica. La discriminación por aspecto físico, vestimenta o nivel socioeconómico sigue siendo una de las principales causas de maltrato en las escuelas. A esto se suma la ausencia de proyección a futuro en muchos jóvenes, exacerbada por contextos de desigualdad, lo que genera un sentimiento de sinsentido que suele desembocar en conductas de riesgo o autodestructivas.
Recomendaciones.
Para gestionar estos conflictos y fomentar entornos inclusivos, Escucha Activa propone un abordaje basado en el cuidado y la corresponsabilidad:
- Fortalecer la Autoridad que Habilita: La autoridad no debe ser punitiva ni autoritaria, sino un vínculo basado en la confianza y el respeto que permita al adolescente expresarse sin miedo al juicio.
- Enfoque Interdisciplinario e Intersectorial: Ningún profesional puede resolver estas problemáticas solo. Se requiere el trabajo coordinado entre docentes, equipos de salud mental, familias y organismos de protección de derechos.
- Diálogo y Escucha Atenta: Antes de "retar" o diagnosticar, es imperativo escuchar qué hay detrás de un consumo o una agresión. El síntoma (la droga, el juego o el insulto) suele ser un pedido de socorro.
- Alfabetización Digital y Reglas Claras: No se trata de prohibir la tecnología, sino de acompañar su uso. Es fundamental pactar momentos libres de pantallas y enseñar a los jóvenes a proteger su huella digital y su intimidad.
- No a la Revictimización: Ante un caso de maltrato o consumo, la prioridad es la confidencialidad. Se debe evitar la propagación de rumores o el "radio pasillo" que estigmatiza al estudiante.
La construcción de entornos seguros para niños, niñas y adolescentes exige hoy una acción colectiva y urgente para decodificar las nuevas formas de vulnerabilidad que han migrado del plano físico al digital. Frente a la gravedad de flagelos como el ciberbullying, el grooming y la "epidemia silenciosa" de las apuestas online, la respuesta no puede ser puramente punitiva, sino que debe centrarse en una autoridad que habilite el diálogo y la confianza.
Es imperativo entender que tanto el maltrato como los consumos problemáticos funcionan como un pedido de socorro que requiere una intervención interdisciplinaria y una escucha atenta para reparar el lazo social. Solo mediante la corresponsabilidad entre familias, escuelas e instituciones, y el firme compromiso de evitar la revictimización, podremos transformar el sentimiento de sinsentido de muchos jóvenes en un presente con proyección de futuro y respeto por sus derechos.
Proteger a las infancias hoy es como cuidar las raíces de un árbol en medio de una tormenta digital: no se trata de impedir que el viento sople, sino de fortalecer el sostén y el suelo para que cada joven pueda crecer con firmeza y seguridad.
Escucha Activa
Fuentes de referencia
Benedetti, E. (2015). Hacia un pensamiento clínico acerca del consumo problemático: Notas político-epistémicas sobre modelos y estrategias de intervención. Ediciones Licenciada Laura Bonaparte.
Das, S., Kim, A., & Karmakar, S. (2020). Change-Point Analysis of Cyberbullying-Related Twitter Discussions During COVID-19. arXiv:2008.13613.
Echeburúa, E. (1999). ¿Adicciones sin drogas? Las nuevas adicciones: juego, sexo, comida, compras, trabajo, internet. Desclée De Brouwer.
Kaplan, C. V. (Dir.). (2009). Violencia escolar bajo sospecha. Miño y Dávila.
Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. (2017). Grooming: “Cuidar nuestra integridad” Guía de trabajo. Gerencia Operativa Tecnología e Innovación Educativa.
Ministerio de Educación de la Nación & SEDRONAR. (2022). Guía de orientaciones y criterios de intervención ante situaciones de consumo de sustancias en ámbitos escolares.
Zysman, M. (2017). Ciberbullying: Cuando el maltrato viaja en las redes. Paidós.
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