¿Qué nos está pasando?
Cuando ni una película logra retenernos. Una nota de opinión para despertar a los adultos.
Hace poco circuló una entrevista que incomodó a muchos. Un actor contó que, al trabajar con plataformas de streaming, le pidieron explicar más, repetir el nudo y subrayar escenas clave, porque gran parte del público mira series y películas mientras chequea el celular. No porque la historia sea compleja. Sino porque la atención ya no está ahí.
La escena es conocida: Netflix de fondo, celular en mano, pausas constantes, retroceder porque “no entendí qué pasó”. Y lo más inquietante es que no estamos hablando de adolescentes ni de infancias. Somos los adultos.
Pareciera que este último tiempo construimos un relato cómodo: "los chicos están atrapados por las pantallas". Pero cada vez cuesta más sostener esa idea sin mirarnos antes al espejo.
¿Qué nos está pasando que no podemos ver una película entera sin mirar el teléfono cada cinco minutos?
No se trata de falta de interés. Se trata de hiperestimulación. De un cerebro entrenado para el salto permanente, para la notificación, para la recompensa inmediata.
El problema no es el celular en sí, sino lo que está haciendo con nuestra capacidad de sostener la atención y la presencia.
Diversos estudios sobre cognición y hábitos digitales advierten que el consumo constante de estímulos breves -notificaciones, redes sociales, multitarea permanente- fragmenta la atención profunda y dificulta el registro continuo de una experiencia. No es una falla individual: es un entrenamiento cultural que estamos naturalizando.
‼️ Los psicólogos lo resumen con crudeza: estamos presentes físicamente, conectados digitalmente, pero cada vez menos disponibles para lo que tenemos delante.
Entonces aparece una pregunta incómoda, pero necesaria:
👉 ¿Cómo vamos a acompañar a niños y adolescentes en el uso saludable de la tecnología si nosotros tampoco podemos soltarla?
👉 ¿Con qué autoridad señalamos la dispersión ajena cuando normalizamos la propia?
Tal vez el mayor riesgo no sea la pantalla, sino el estado semi automático en el que entramos sin darnos cuenta. Un modo “zombie” socialmente aceptado: estar, pero no del todo. Mirar, pero sin registrar. Escuchar, mientras otra cosa nos tira del brazo.
Esta no es una nota para dar cátedra. Es una invitación a detenernos. A observarnos. A animarnos a reconocer que el desafío de la hiperconectividad no es un problema generacional, sino cultural. Y que empieza por los adultos.
Porque si no podemos sostener dos horas de una historia sin interrupciones, quizás el debate inicial no sea qué miran los chicos en sus pantallas, sino qué nos está pasando a nosotros con la atención, el tiempo y la presencia.
En Escucha Activa creemos que educar -también en lo digital- empieza por hacernos preguntas incómodas.
No para culpar. Sino para volver a elegir.
Estar.
Mirar.
Escuchar.
Aunque sea, por un rato, sin el celular en la mano.
Dra. Melina Cristiano
Escucha Activa Consultoría
Diálogos que transforman.
Fuentes:
https://www.infobae.com/espana/2026/01/20/matt-damon-ahora-en-
netflix-las-tramas-se-repiten-hasta-4-veces-porque-el-publico-ve-las-peliculas-mientras-esta-con-el-movil/

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